El sistema que responde a lo que te pasa
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Entonces, ¿qué pasa de verdad cuando fumas? Primero, una cosa sobre tus propios cannabinoides. Funcionan de forma distinta a casi cualquier otro mensajero de tu cerebro.
La mayoría de esos mensajeros se fabrican de antemano y se guardan en paquetitos en las puntas de las neuronas. Dopamina, serotonina, glutamato. Cuando llega una señal, salen.
Tus cannabinoides no se guardan en paquetes. Una célula los fabrica cuando pasa algo, los recorta de su propia membrana, los usa allí mismo, y los descompone en unos instantes.
¿Y qué hace que una célula los cree? Cosas que te pasan. En 2012, setenta y un adultos dieron un discurso ante un tribunal de desconocidos. Justo después, la anandamida en su sangre había subido.
Piensa en lo que sentiste en el cuerpo la última vez que pasaste miedo de verdad. Tu cuerpo fabricó algunas de estas llaves justo en ese momento.
En ratas, el estrés fabrica estas llaves en el mesencéfalo, y amortiguan el dolor. Bloquea allí la cerradura, y ese alivio desaparece.
En ratas que pasan sin comer, aumentan en las partes del cerebro que impulsan a comer.
Después de una carrera larga, aumentan en tu sangre.
Y cuando un miedo antiguo tiene que apagarse, los ratones fabrican más en la amígdala.
Cada vez, tu cuerpo está respondiendo a algo que acaba de pasar. La respuesta se fabrica justo donde hace falta, y desaparece cuando pasa el momento.
El THC no espera una pregunta. Entra por tu sangre y gira cerraduras por todo tu cerebro a la vez, haya pasado algo o no. Tus enzimas no pueden cortarlo, así que dura de dos a tres horas.
Por eso el colocón se siente como se siente. Donde las cerraduras abundan, las cosas cambian. En el cerebelo y en los centros del movimiento, falla la coordinación. En el hipocampo, falla la memoria a corto plazo. Si alguna vez has sentido que la música te golpea en el pecho, o te has reído hasta no poder más con un chiste privado con tu mejor amigo, o has aprendido algo que te cambió la forma de ver las cosas, has sentido este sistema en marcha.
Pero no es solo que falle la memoria. Mucha gente se siente más en contacto con el mundo que la rodea. La música, la comida y el tacto se sienten con más intensidad. En ratones, el CB1 incluso hace más intenso el sabor dulce.
¿Y el hambre que da? Acuérdate del bulbo que lee los olores. En ratones hambrientos, los receptores CB1 de allí hacen que la comida huela más, así que comen más. El cannabis sube ese mismo interruptor.
Eso es el colocón. El THC da la respuesta de tu cuerpo sin que haya ninguna pregunta, por todo tu cerebro y durante horas.
Así que la planta actúa a través de un sistema con el que naciste.
Cada afirmación de este capítulo con su grado: E establecido · M emergente (uno o dos estudios, o solo en animales) · F marco teórico.